El bloqueo no corrige el tejido, lo revela. Lo que ocurre en ese proceso no es una transformación desde fuera, sino una reorganización de lo que ya estaba construido. La fibra responde, la tensión se redistribuye, el punto se asienta, pero la estructura no cambia. Todo lo que aparece después ya estaba ahí antes.
Por eso es importante entender bien qué es el bloqueo y para qué sirve.
Puede ayudar a que el tejido gane uniformidad, a que el punto se abra o se coloque mejor, pero no es una herramienta para corregir errores de construcción ni para ajustar una prenda a posteriori. Sin embargo, es muy habitual confiar en que el bloqueo va a solucionar lo que no hemos resuelto antes, o incluso utilizarlo para forzar el tejido hasta llevarlo a la medida que marca el patrón.
Y ahí es donde pierde sentido.