Menos ruido. Más material.

No es que falten hilos.
Es que sobra ruido.

Vivimos expuestas a un flujo constante de imágenes, novedades y estímulos que se suceden sin pausa. Proyectos que aparecen y desaparecen, materiales que hoy parecen imprescindibles y mañana ya no están. Todo ocurre rápido. Demasiado rápido.

En ese contexto, elegir se vuelve un gesto impulsivo. Algo nos llama la atención, algo nos apetece en ese momento, algo parece encajar… y seguimos adelante, casi en automático.

Pero a la hora de tejer, como en casi todo en la vida, las decisiones que se toman al principio acompañan durante todo el proceso, para bien o no tan bien.

Antes de empezar

Con el tiempo he visto —y vivido— que muchas de las frustraciones que aparecen al tejer no tienen que ver con el patrón ni con la técnica. Tienen que ver con lo que ocurre antes: con el hilo elegido, con las expectativas puestas en él, con el uso real que tendrá la prenda cuando esté terminada.

Elegir un hilo no es un gesto neutro. Condiciona cómo se teje, cómo se comporta la prenda, cómo envejece y, sobre todo, cómo se vive el proyecto mientras está en marcha.

Por eso, para mí, elegir bien no tiene que ver con acertar siempre, sino con reducir la incertidumbre y evitar dudas innecesarias. Con no añadir ruido donde debería haber calma.

Elegir con sentido

Elegir con sentido no es elegir despacio por principio, ni renunciar a probar cosas nuevas. Es saber cuándo un proyecto admite riesgo y cuándo no. Y eso no tiene que ver solo con el hilo, sino también con el patrón que lo acompaña.

Hilo y patrón no funcionan de forma aislada. Se condicionan mutuamente: la estructura, el punto, la construcción y el uso previsto de la prenda influyen tanto como el material elegido.

Hay proyectos que funcionan muy bien cuando el objetivo es explorar, probar, jugar sin demasiadas expectativas.
Y hay otros que están pensados para cuando ya sabes lo que buscas: un hilo que responde y acompaña el proyecto, y una prenda final que no depende de modas ni de impulsos.

En esos casos, parar un momento antes de empezar —y pensar en el conjunto— cambia todo lo que viene después.

Menos, pero mejor

No se trata de tener menos porque sí.
Se trata de necesitar menos correcciones a mitad de camino.
Menos “quizá no era este”.
Menos inseguridad innecesaria.

Elegir bien no acelera el proceso, pero lo hace más limpio. Más disfrutable. Más coherente con el tiempo y la energía que implica tejer una prenda desde cero.

Una intención

Este Journal nace desde ahí.

No para seguir el ritmo veloz de la novedad, sino para pensar con calma antes de empezar.
No para acumular ideas, sino para darles sentido en el hacer.
No para añadir ruido, sino para volver al material.

Porque elegir bien también es una forma de tejer con sentido.